jueves, 13 de abril de 2017

JUEGO ILEGAL

El café estaba ruidoso a las 11hs, entonces nadie reparaba  en los dos hombres, como tantos, hacia una mesa pequeña, pero frente a tres terrones de azúcar
El acuerdo previo no se hizo allí, alguien podría sospechar  o algo los podría descubrir. La prohibición era cada vez peor.
Un millón,  un millón si la mosca se posaba en el terrón de la derecha, otro millón en el de la izquierda pero, si la reina de los dulces, (el sol otoñal calentaba el ambiente al mediodía y eso era un caldo propicio para ambientar la ceremonia). Una ceremonia que definiría la vida y la muerte de un hombre,  un hombre "fundido", como se decía en la época o resucitado, como se diría ahora, evadieron la prohibición y tal vez, solo tal vez, arreglaría el mundo, mi mundo, el suyo, el de todos o el de ninguno, quien sabe, algún día, disfrutaremos de la amada libertad.

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